sábado, 5 de julio de 2014

La condición de opositor.



 Hola!

Una vez has tomado la decisión de ser juez, empiezas a investigar cuáles son los pasos a seguir para conseguirlo y, de este modo, te topas con el primer obstáculo: la oposición. Sí, ser juez, es un trabajo apetecible para muchos y el trabajo de sus sueños para otros tantos, pero las plazas se venden caras y para poder conseguirlo vas a tener que ir sorteando obstáculo tras obstáculo con constancia, resistencia y tesón como si de un asalto al castillo se tratare. 



Hoy quería hablar precisamente de eso, de la condición de opositor y de lo que supone para mi.  Voy a comentarlo, por tanto, desde mi propia perspectiva y vivencia personal (y, por ende, subjetiva). No pretendo entrar en explicaciones acerca del proceso selectivo, creo que hay compis que en sus blogs lo han explicado divinamente. Aquí os dejo de todos modos el enlace de judicatura101 sobre el tema, creo que está perfectamente detallado y, sinceramente, poco cabe añadir a una explicación tan completa: http://judicatura101.blogspot.com.es/search/label/Informaci%C3%B3n%20general. Lo que me propongo es exponer, qué es para mi ser opositor. Ahí va.



Para mi, un opositor es una persona que, durante un periodo de tiempo, de un modo libre y voluntario, decide invertir unas horas al día en exclusiva a adquirir ciertos conocimientos y facultades necesarias para poder superar unas pruebas de selección que le permitirán el acceso a un empleo.



Lo primero que quiero destacar es que se trata de una decisión, de una elección personal a la que nadie debe ni puede obligarte. Tú mismo eres quien decide estar metido en esto y tú eres quien sopesa ventajas e inconvenientes para seguir invirtiendo tiempo cada día en el objetivo que te has propuesto. Cierto es que en los últimos tiempos conseguir una plaza se asemeja más a utopía que a realidad; cierto es que el camino parece ser cada vez  más duro; cierto es que no sacan plazas, que cuando salen son escasas, que hay muchos aspirantes y están cada vez más preparados; cierto es que, en ocasiones, el proceso parece una chapuza (y de las gordas). Pese a todo ello, la decisión sigue siendo tuya. Tú eres quien debe decidir qué es lo que está dispuesto a sacrificar por su objetivo y en qué medida. Sólo tú y nadie más.

En segundo lugar, creo que se trata de una decisión temporal. Creo que la oposición es un medio y no un fin per se. El objetivo es conseguir tu plaza (de juez o de fiscal en su caso) y para ello tienes que pasar el periodo intermedio de la oposición y superar el examen de turno. No creo que nadie quiera vivir eternamente siendo opositor, sumido en una rutina en que pasan horas, días, meses y años y tú sigues inmerso en el opozulo o biblioteca  viendo la vida pasar mientras  sigues memorizando y memorizando y memorizando y memorizando…  En un ciclo sin fin (bueno, igual hay algún caso de opositores que aman su estudio diario y desean alargarlo hasta el infinito y más allá, nunca se sabe jejej. Definitivamente, no es mi caso :P). El fin es la plaza y el medio la oposición. Mi prepa, que es un tipo muy duro, suele decir que “la oposición es una enfermedad que es mejor pasar lo más rápido posible” y, sinceramente, no puedo estar más de acuerdo con él.


En tercer lugar la oposición implica invertir cada día, en exclusiva, unas horas para adquirir esos conocimientos que te permitirán superar la fatídica prueba del examen. Cuando digo en exclusiva es en exclusiva. Cada cual invertirá más o menos horas diarias según sus posibilidades personales (pues no están en la misma situación aquellos que opositan y trabajan o aquellos que opositan y  tienen que cuidar a su familia que aquellos afortunados que únicamente nos dedicamos a estudiar, que no es poco) pero las horas que decidas y puedas invertir en ello  deben ser dedicadas en exclusiva al estudio. No vale estar a medio gas. ¿Decides dedicar 10 horas limpias cada día? ¿Decides dedicar 4? Pues esas horas diarias (10, 8, 6, 4, las que tú quieras) son de estudio y son sagradas. Se invierten en memorizar, repetir y repetir y cantar y seguir repitiendo, cada cual con su método, pero en nada más que estudiar. Los problemas personales, los planes, los recuerdos divertidos, la planificación, las distracciones en general,... Deberían quedar al margen. No somos robots y es muy complicado. Personalmente tiendo a distraerme con una mosca pero creo que es lo que se debe intentar, aunque en muchas ocasiones no lo consigamos.

En relación con lo anterior, creo que en la oposición hay que respetar los tiempos. Tiempo de estudio es de estudio y tiempo de ocio es de ocio. Indiscutible e innegociable.  El descanso es necesario para el estudio siempre que se haga en su justa medida y con mesura. El tiempo de ocio te permite desconectar, olvidarte de la presión y coger el estudio con fuerzas. Por ello es muy importante respetarlo e intentar, en lo posible, seguir en el tiempo de ocio con tu "vida anterior", quedar con tus amigos, compartir tiempo de calidad con tu familia, ver una peli o una serie que te guste, hacer deporte, disfrutar con tus hobbies,… La organización es básica. No voy a entretenerme más en ello. La organización merece un post aparte. ;)


Va pasando tiempo, vas sumando horas invertidas y, fruto de todo ese sacrificio constante, vas adquiriendo ciertas facultades, conocimientos y aptitudes que, se supone, van a posibilitarte la consecución de la muy ansiada plaza. El esfuerzo, los hábitos y la constancia son instrumentos básicos a la hora de adquirir habilidades que te permitan afrontar con ciertas garantías la prueba de que se trate. El temario puede ser tu aliado o tu enemigo según lo domines o seas dominado por él. Para ello debes domesticarlo cada día para poder llevarlo de acompañante al examen como un lindo gatito que te ayude a superar el obstáculo final (y no como un tigre a tu vera que, a la mínima de cambio, te suelte un zarpazo).  


El día que no te domine el temario, sino que tú controles el mismo te será indiferente lo que haga el de al lado. De poco te va a servir que el compi que se examina justo antes que tú falle en la primera ficha si al ver las servidumbres legales sales huyendo del tribunal como alma que lleva el diablo. Lo que hagan los demás es un factor que no depende de ti y va a causarte un gran desgaste psicológico si entras en la psicosis de “qué-hace-el-de-al-lado”. Hay gente brillantísima y muy muy preparada y un número escasísimo de plazas pero, aún así, es un factor ajeno y de nada sirve preocuparse por ello. Esos compis, seguramente, han estado luchando como unos leones y han conseguido ese nivel día a día, enfrentándose a cada artículo. Céntrate en tus posibilidades, en lo que depende de ti, en tu mejora diaria. Invierte en tus virtudes y pule tus defectos. Explota y luce tus opciones al máximo. El día D unicamente vas a estar tú (acompañado de tu confianza, tu seguridad,  tus conocimientos, producto del trabajo de años y tus ganas de luchar) contra el tribunal. Te lo sabes, no dudas, no hay margen de error y lo vas a conseguir. Qué SÍ!! :):) 











No hay comentarios:

Publicar un comentario