domingo, 24 de agosto de 2014

Cosas del verano.





Verano. Maravillosa época en la que antaño me dedicaba a perder el tiempo y a disfrutar perdiéndolo. Ahora, seamos sinceros, se ve distinto. Todo lo que antes me encantaba (los días largos de sol, la playa, la piscina, tomar el sol, las excursiones, los viajes, interrailes, volver a tomar el sol, las tardes de cañas que se alargaban en noches eternas,… Hasta mataría por una de esas resacas infames de cuerpo escombro que solía pasar en esas épocas doradas jajaja) ahora no quiero saber de ello ni en pintura. ¿Por qué? Porque ahora ya no participo en prácticamente nada de eso. Ahora los veranos consisten en los diez días de rigor que Frankie ”El Magnánimo” me concede por piedad y en intentar robar horas a la semana para el ansiado día libre. 


En la opo tengo un defecto muy grande, que intento pulir, pero que no siempre consigo: tiendo a hacer el canelo. Me explico, ahora en verano, por ejemplo, me propongo cumplir un horario muy estricto pero a lo largo del día no me cunden las horas, mi cabeza vuela y vuela pensando en tonterías, en lo que me gustaría estar haciendo o en lo que están haciendo ahora mis amigos, me desconcentro, no voy cumpliendo los objetivos marcados con los temas, me levanto 30 veces a la nevera a ver si me encuentro un mojito recién hecho (peeeeero no), acabo proponiéndome un plan aún más ambicioso para corregir los defectos del anterior, me doy cuenta de que no me da tiempo, me lamento porque no lo he cumplido, siento remordimientos, así que alargo la jornada de estudio pero aún así el día termina y… No he cumplido lo marcado. Siento frustración, ganas de largarme a la playa, o de que sea invierno, o de estar en cualquier sitio o época que NO SEA ÉSTA.


Aún así, como siempre digo, sigue siendo una elección personal opositar y si decido seguir con el culo pegado a la silla para intentar conseguir esto (en vez de moverlo despendolada por ahí pasándomelo como una enana) es porque realmente creo que merece la pena luchar por este sueño. Seamos también sinceros, no sé vosotros, pero a veces soy una drástica: “no hay naaaaaada peor que estar opositando en verano” “esto es lo peor que nos puede pasar en el mundo mundial”. ¡MENTIRA! Egocéntricos, que somos unos egocéntricos y unos quejicas jajajaja (Perdón por los modales, he sentido unas ganas imperiosas de escribir esto ;) ) Anda que no hay cosas terribles en el mundo o trabajos tediosos mucho peores que el nuestro. No sé, me imagino a un pobre albañil trabajando como un campeón, ahora mismo en Sevilla, poniendo brea en una calzada a 45 grados y… Lo siento mucho, pero ¡¡¡Servidumbres legales!!! ¡¡¡Venid aquí que, con  un ventilador y una coca cola fresquita, estoy en la mismísima gloria!!!

A lo que voy, que esto es una DECISIÓN y, personalmente, ya que he optado por luchar como una leona para conseguirlo, pues no quiero autoengañarme. Sí, estoy sacrificando, como todos nosotros, mil cosas cada día por esto, desde acostarme todos los días prontito a la misma hora (en vez de ir a tomar algo) y madrugar como un gallo para estudiar cuando hace fresquito y sea más pasable el día (en vez de levantarme de tranquis a las 10 u 11 y darme el gustazo de estar dos horas desayunando) a acortar las vacaciones o dejar de ir a la playa. El coste de oportunidad es alto pero pienso, que YA QUE HACEMOS EL ESFUERZO, ¡QUÉ MEREZCA LA PENA! Las horas que estemos estudiando exprimirlas al máximo y el resto del tiempo disfrutarlo dentro de lo posible, sin que perturbe el estudio de la jornada siguiente.¡Se acabó hacer el canelo!

Por ello, como quiero que el esfuerzo merezca la pena y el final del verano sea productivo, me he propuesto 3 cosas a cumplir esta semana. El objetivo se irá prorrogando durante semanas sucesivas pero por el momento prefiero marcar un plazo corto para ir viendo los avances. A ver si lo consigo:

  • Medida número 1:  HORARIO MÍNIMO-MÁXIMO DE ESTUDIO: 9 horas limpias, efectivas y cronometradas cada día. Ni una más, ni una menos. Terminada la jornada. Empieza el ocio. Indiscutible y sagrado.

  • Para evitar pensar en  todo el día como una losa o espacio de tiempo libre para cumplir lo anterior, lo que se traduce en emplear casi 14 horas mal utilizadas (24 horas en total tiene un día, menos 8 horas de sueño, menos 2 horas entre comida, desayuno, cena, ducha,…) en vez de utilizar las 9 que se necesitan en realidad para hacer lo mismo: ahí va la medida número 2: JORNADA DISTRIBUIDA EN 3 RONDAS DE ESTUDIO del tirón y de acuerdo con mis gustos y necesidades. Algo así:


Primera ronda: 7:15-10:30 (dejo 15 minutos para imprevistos).
Primer premio: una hora de deporte + ducha (hay que asearse tras el deporte chicos. No lo olvidéis. Vuestros familiares, novios/as, acompañantes y compis de piso os  agradecerán que no estéis oliendo a chatungo.)

Segunda ronda: 12:00-15:15 (+15 de imprevistos)
Segundo premio (tomaaaaaa!!): comida sana y saludable (mens sana in corpore sano) +siestecita (para coger la última ronda con fuerzas).

Tercera ronda: 16:15-19:30 (+15 de imprevistos)
 Premio final: a elegir por el consumidor (tomar algo, dar un paseo, ir a la pisci o playa si todavía hace bueno,…).

Advertencia: ir a dormir prontito para coger el día siguiente con fuerzas.


  •         Finalmente y a nivel psicológico y práctico: medida número 3:  PROPOSITO DE LAS CERO QUEJAS. Leí hace tiempo por internet un artículo sobre los “21 días sin quejas”. Dejo el enlace por si a alguien le interesa echar un vistazo: http://smoda.elpais.com/articulos/21-dias-sin-quejas/196.    En resumen, el reto consiste en no exteriorizar quejas durante 21 días. Si te quejas, vuelves a poner el contador a cero y debes volver a comenzar el reto de nuevo (ni siquiera vale corregir quejas ajenas, en tal caso, te estarías quejando de las quejas de los demás y también debes volver a empezar). ¿Parece fácil eh? Pues informo que los más rápidos en conseguirlo tardaron al menos 5 meses en lograrlo.
    Personalmente,  me he dado cuenta de que en verano me quejo demasiado: “tengo calor” “qué rollo estudiar” “me apetece ir a la playa”,… Me parece un desgaste para mi y para los que me rodean estar quejándome por tonterías, así que, entre otras cosas,  para favorecer mi “buen rollo interior”  me he propuesto no quejarme e intentar cumplir el reto, empezando esta semana.


    Iré informándo de los avance y prometo ser sincera. ¡Un saludo a todos! 

jueves, 7 de agosto de 2014

Sin más.


Hola amigos!

Hoy no escribo para contar nada especial. Simplemente a veces entra la inspiración, el positivismo, o de nuevo, irrumpe el trastorno ciclotímico empujando hacia arriba. ¡Benditos subidones! Así, tras una sola copa de vino, estoy feliz y quería transmitirlo. ¡Qué viva el tinto!

Estoy bastante contenta por haberme decidido a escribir el blog y, pensando hoy, me he dado cuenta de que no quiero convertir esto en mi tablón de los lloriqueos, que también quiero compartir alegrías sin sentido. Que sí, si uno está mal o triste pues se dice y ya está, no hay nada peor que guardarse todo ese tipo de sentimientos dentro sin válvula de escape pues al final acaban explotandole en la cara a quien los contiene, pero alimentar ese tipo de sentimientos no es sano, sobre todo para aquel que los sufre y que a mi lo que me gusta es estar feliz, sin preocupaciones y haciendo el idiota. A hacer el payaso no me gana nadie y si en algún momento logro transmitirlo por aquí y a alguien se le contagia mi buen humor... ¡¡¡Bienvenido sea!!! Así que, como hoy estoy feliz, pues lo cuento.

Pues eso, que estoy contenta y lo estoy por mil motivos insignificantes. Estoy contenta porque hoy he ido a comer con unos amigos, porque me lo he pasado fenomenal, porque después he tenido un ratito para mi, para NO HACER NADA, porque me he regalado parte del día de hoy escuchando música, cantando como una loca y disfrutando una copa de vino porque me apetecía y ya está. Que ni sé el tiempo que hacía que no me daba un caprichazo así (¡¡y con permiso de Frankie!! ¡¡¡Tomaaaa!!!)




Creo que a veces, entramos en una dinámica en la que nos cuesta ver que nuestra vida también tiene cosas positivas. A mi, al menos me pasa. Ahora mismo no tengo ningún problema grave, nada que no tenga solución, me dedico enteramente a lo que yo he elegido, la oposición. Aún así, corta de miras, me empeño en centrarme en la parte "negativa" de esto y no disfrutar de los ratitos que podemos aprovechar en los momentos libres. ¡Pues me niego! 

 Me niego a no disfrutar de una buena canción, de una hora intensa de deporte o de un baño relajante. Me niego a no saborear una cena rica, a no sentir la satisfacción  de haber hecho un buen cante y a no aprovechar el merecido post-cante. Me niego a no disfrutar de una buena conversación y a no estar en la gloria inmersa en un achuchón fuerte. ¡No señor! Me niego  a vegetar. Quiero exprimir el tiempo al máximo y no desaprovechar ni un segundo. ¿De qué se compone la vida sino de pequeños momentos? ¿Por qué compensa esto sino por las satisfacciones que parecen insignificantes?

Supongo que, en parte por esta sensación que llevo teniendo hace tiempo, de no aprovechar al máximo el momento, hace unos días me di de baja en todas las redes sociales. Quiero vivir de verdad, no ver fotos de acontecimientos ajenos. Lo que viva, sentirlo en carne propia, sea el estudio diario, sea el descanso tras la jornada o sea  contar cualquier tontería que se me pase por la cabeza por aquí sin ninguna razón ni motivo. Las horas de estudio emplearme a fondo en lo que estoy aprendiendo y memorizando, pero el rato que no me esté dedicando a ello, quiero vivirlo en primera persona contactando con esas cosas que siempre me han gustado y me han hecho sentirme realizada.


Sé que estoy soltando aquí ideas sin ningún orden. Supongo que simplemente me apetecía escribir sin más. Supongo también que el anonimato me permite expresar como me siento sin temor a juicios ajenos, sin miedo a preocupar con mis cosillas a aquellos que me rodean y sobre todo, con confianza en mantener mi privacidad intacta, lo que facilita que según tomo el teclado pueda soltar todo lo que me ronda sin más.

Os dejo de regalo una canción que siempre me anima y una idea en una frase: sólo hay dos días en que nada puede hacerse: uno se llama ayer y otro mañana. ¡Muy buenas noches amigos!





viernes, 1 de agosto de 2014

Chungo.

¡Aviso a navegantes! Se aproxima tormenta sentimentaloide. Hoy tenía pensado escribir una entrada sobre el estudio diario pero llevo aquí un rato frente al ordenador y… La verdad, no me apetece nada escribir sobre eso. Luego entenderéis por qué.  Aquí va mi primera entrada de lloriqueos.  Bienvenidos a mi mundo ciclotímico. Está permitido abandonar la lectura en este punto ;)


La cosa es que hoy… Hoy estoy de CHUNGO OPOSITORIL (copio y pego definición de Mery “Los Censos son las momias del derecho” porque no me puede parecer más gráfica) “Conócese como chungo opositoril el estado en que se halla el opositor que ni deja de estudiar ni estudia, ni pasa la página ni se la aprende, que mira el reloj y de repente es la hora de cenar y no ha avanzado ni la mitad de los temas que debía y entonces se plantea hacerlos más tarde, pero llega el más tarde y está cansado por lo que los deja para el madrugón mañanero, pero cuando amanece no puede más que apagar el despertador porque está agotado, por mucho que duerma, no quiere levantarse porque la presión empuja demasiado. ¿Y dónde suele acabar? En el pozo opositoril, también conocido por todos salvo por cuatro iluminados que llegan a meta sin un solo tropiezo”. Pues sí, ahí estoy, justo en ese punto.


FASES DEL DÍA DE HOY:

-    MARAVILLOSO. Me he levantado con todo el ánimo del mundo, tempranito, como siempre, así todavía no hace calor y puedo aprovechar bien las primeras horas del día. Con la mentalidad de “hoy-va-a-ser-un-día-maravilloso-voy-a-estudiar-fenomenal-y-voy-a-sentir-mucha-satisfacción-y-después-tendré-tiempo-para-hacer-algo-divertido-como-mola-esto-de-opositar”. He de decir, que mis mañanas, en general, suelen comenzar así, con el espíritu de Mr Wonderful deambulando feliz por la cocina entre el aroma a café y pan tostado-quemado.

-        TOMA DE CONTACTO: Me acomodo frente  la mesa de estudio con todo mi subidón de café y positivismo y… OH!! Sorpresa! Tema 96 de civil: La Partición de la Herencia. “Bueno, es un tema complicado, pero no pasa nada, hoy va a ser un día increíble y seguro que me acuerdo fenomenal, al fin y al cabo, se supone que me lo debo saber. Ponte al lío que seguro va todo rodado”.

-       CONCIENCIACIÓN: “UY! Pues no me lo sé tan bien como pensaba, esto como era? Ah! Sí, ya me acuerdo. Venga va, seguro que ahora lo cantas y va fenomenal”

-         MUERTE Y DESTRUCCIÓN. “Pues no, ni sale rodado, ni me lo sé bien, ni me lo sé mal, ni nada, vamos, que no me lo sé.”  Hecatombe. El Espíritu de Mr Wonderful se esfumó.

-    CACA, CULO, PEDO, PIS  Mira, olvídate del tema 96, hoy no va a ser un día maravilloso. Va a ser una M*****. No te enteras de nada. Coge temas facilitos e intenta avanzar en un sálvese la vuelta, que tienes que volver a ver a Frankie en unos días.”

-    MÁTAME Y TERMINA CON ESTO. No hay manera. Bienvenido Espíritu de la autocrítica mordaz. “Claro, porque por estas cosas y por días como hoy has suspendido en el Supremo, porque no has sido lo suficientemente perfeccionista ni has tenido la disciplina necesaria, porque te falta literalidad, porque no te fijas en los detalles, porque así no vas a aprobar nunca, porque...” (continúe la secuencia)

-    RESIGNACIÓN (21:00): “Efectivamente. No ha sido un día maravilloso. Déjalo y… Mañana será otro día (esperemos que sí sea todo lo maravilloso que NO ha sido hoy)”.


 De ahí, que no haya escrito la entrada que tenía prevista (prometo hacerlo en un momento más idóneo jeje ) Tras un día como este, me parecía, como poco, hipócrita por mi parte escribir una entrada sobre el estudio y la concentración. Supongo que prefiero ridiculizar la situación y relativizar, que en la opo y en la vida en general, se tienen días buenos y días malos y esta semana ha sido un poco rara.

Rara, complicada, gris, turbia,… Pensándolo fríamente,  no tendría que haberlo sido, pero… Así soy yo. El detonante de todo esto ha sido la publicación de las listas de aprobados del segundo ejercicio. Aunque no quieras saberlo y hayas tratado de aislarte al máximo de ese tipo de noticias,  pues por h o por b te enteras de que ha salido.

Lo sé. Hace ya un tiempo que me examiné y debería haber digerido el suspenso. Sí SUSPENDÍ. Creo que es la primera vez que me lo repito así, tan claro (y tan duro). De hecho, me pareció bastante sorprendente mi reacción estos días. Asumí la derrota, que no tenía el nivel requerido y que debo (y quiero) seguir esforzándome para conseguirlo. Pero... A cada cual le da el bajón cuando menos se lo espera y a mi me ha dado ahora. ¡Pues sí! ¡Tenía derecho a mi bajón y no quería quedarme sin él! jajajaj

Siguiendo con la historia, que me enrollo como las persianas. Al enterarme, tuve  una sensación horrible, no sé muy bien definirlo, una mezcla entre fracaso, reproche, tristeza y todas las ganas del mundo de que apareciesen mi nombre y apellidos en la lista con un APTO gigante (tranquilos, no he mirado para comprobar que no estaba, no soy masoquista, con el trastorno ciclotímico tengo suficiente jajajaj).

A pesar de todo esto y dejando pendiente una entrada sobre la experiencia en el Supremo, he de decir que tengo muchas, muchísimas ganas de conseguir esa plaza y de lograr ser juez y que tengo claro que quiero seguir invirtiendo tiempo y esfuerzo en esto, que aunque un día vaya mal, el día siguiente es un día nuevo en el que pretendo poner todas mis energías. 

Ya para concluir, quiero hacer dos cosas: de un lado, dar la ENHORABUENA a todos los compis que habéis pasado el segundo obstáculo. Sois unos campeones y estáis a sólo un paso de conseguir vuestro sueño. ¡¡¡ A por ello!!! :) :) De otro, mandar todo el ánimo y la fuerza del mundo a los que hemos tropezado por el camino, que si somos constantes y seguimos con ilusión, seguro llegaremos a la meta ¡¡¡que también somos unos campeones!!!. Que esto ha sido una batalla, pero la guerra no está perdida. Os hago un copia y pega de un cuento que leí hace tiempo y, que cuando releo en horas bajas, me roba una sonrisilla. 
"Un día, el burro de un campesino se cayó en un pozo. El animal lloró fuertemente por horas, mientras el campesino trataba de buscar algo que hacer. Finalmente, el campesino decidió que el burro ya estaba viejo, el pozo ya estaba seco y necesitaba ser tapado de todas formas; que realmente no valía la pena sacar al burro del pozo.

Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarle. Cada uno agarró una pala y empezaron a tirarle tierra al pozo. El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró horriblemente. 

Luego, para sorpresa de todos, se aquietó después de unas cuantas paladas de tierra.
El campesino finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio… Con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble: se sacudía la tierra y daba un paso encima de la tierra.”

No podemos dirigir el viento pero sí ajustar las velas. ¡Muy buenas noches! :):)