jueves, 30 de octubre de 2014

A volar se ha dicho.




Tengo que confesar... Que tengo una absoluta DEPENDENCIA al esquemita previo al cante. Llámese esquemita a las anotaciones previas al cante que haces con objeto de estructurar debidamente un tema del programa o ilustrarlo si alguna parte del mismo se te complica especialmente para una mejor exposición de éste. Pues eso, si no lo tengo delante o si lo he hecho de una manera más imperfecta o imprecisa comienzan a surgir síntomas de nerviosismo. Los conozco bien: mis manos empiezan a sudar, mi mirada se torna huidiza, mi voz suena mucho más tímida y me interrumpo con alguna que otra vacilación sin ser muy consciente de que todo ello lo transmito (y da una imagen pésima). En definitiva,  me siento más insegura y, aunque se supone que debería dominarlo sin necesidad de anotaciones, el cante empeora sin lugar a dudas de una manera muy evidente.

 Frankie, que es un tipo muy duro (y muy listo) se ha percatado de ello, cuando me da menos tiempo de la cuenta para hacer el dichoso esquema… La calidad del cante decae. Por eso, desde hace bastante tiempo anda presionándome para abandonar esta fea costumbre y cantar  “a pelo”. Yo, muy remolona (y bastante listilla también) me he venido escaqueando como buenamente podía con excusas que no me hacían ningún bien del estilo: “bueno, si justo antes del test empezamos con experimentos seguro que bajo el número de temas”;  “hombre Frankie, antes del oral no estamos para cambios”; “pero ¿cómo vas a hacerme pasar por esos padecimientos en verano?”. Tras todo ese proceso de remoloneo, Frankie se ha cansado y ha dado un golpe de autoridad al asunto: “CARPERISTA, SE ACABÓ EL ESQUEMA”.


Sus razones son claras: no puedes depender del esquema porque no sabes las circunstancias de tu examen el día en que te examines; igual el tribunal entra en la sala unos minutos antes y falta completar un tema de penal (¡¡Sorpresaaa!!);  o te tocan varios temas muy largos y no te da tiempo a hacerlos todos en condiciones. ¿Qué haces ahí? ¿te cargas todo el esfuerzo por una dependencia sin sentido? De este modo, según su teoría, con tu cabeza y todo lo que almacenes en ella  te sobra y te basta (siempre que lo lleves suficientemente machacado y requetesabido). Sin embargo, para llegar a ese punto en el que con sólo decirte: “Tema 68 de civil” empiezas a cantar como un iluminado y como los ángeles de bien hace falta practicar (y mucho).

En resumen, desde ya me toca cantar únicamente con mis conocimientos y el programa del BOE frente a mi. Ni más, ni menos. Así en frío únicamente puedo decir que me da un pavor terrible. ¡Con lo cómoda que estaba con el esquemita a un palmo de mis narices! Pero también creo que el sitio donde puedes fallar es con el prepa, ahí estás para resbalar, para cometer todos los fallos del mundo y… Para  APRENDER de todos esos errores evitando que se conviertan en taras. Así, cuando llegue el momento, cuando te toque desfilar en el Alto tribunal, estarás preparado para superar los obstáculos y pasar con nota.


Comienza una nueva era en la opo, un escalón más de dificultad y tengo muchísimas ganas de poder con ello. ¡Os informaré! :) Por cierto, el objetivo de las cero quejas no va muy allá, como máximo llevo 3 días seguidos sin quejarme. Cuando creo que va rodado, ¡ZAS! Se me escapa alguna y... Vuelta a empezar la cuenta atrás. ¡Nunca habría pensado que era tan quejica! jajaja

Para finalizar y de regalito, para todos los que estáis como yo, con nuevos retos en la opo o en la vida y para animarnos a creer en nosotros mismos, os dejo dos regalitos de motivación: un cuento y una frase. Ahí van:




“Había una vez un Rey de una importante comarca que se sentía muy decepcionado porque el sultán de la comarca vecina le había regalado una hermosa águila y a pesar de todo el poder que tenía el rey, no podía lograr que la hermosa ave pudiera volar.

Ya había probado casi todo, la había criado con mucho esmero y cuidado para que no le faltara nada, su alimentación fue de lo mejor y estaba siempre al abrigo por las noches de toda tempestad. En verdad era la envidia de todas las aves de rapiña que había en palacio. A ella siempre se la veía esplendida descansando sobre una rama.

Día y noche en el mismo lugar. A pesar de todo, ésta hermosa águila crecida desde pequeña no podía volar. El rey llamó a los mejores adiestradores que con singulares pruebas hacían lo imposible para que el águila volara. Una y otra vez todo intento siempre terminaba en frustración.

Y así día tras día fueron pasando los adiestradores, y las esperanzas del rey comenzaron a decaer. Un día, cansado ya de contratar a los mejores adiestradores sin obtener ningún resultado, hizo un anuncio a todo el pueblo ofreciendo una recompensa a aquel que pudiera hacer que su magnífica ave volara.

A la mañana siguiente se levantó y cuál habrá sido su sorpresa al encontrar que su flamante águila finalmente estaba volando. Intrigado, quiso saber quién había sido el autor de semejante milagro. Así que hizo traer a la persona que había logrado lo que ni los mejores adiestradores habían podido.

Cuando llegó esta persona, el rey quedó por un momento sorprendido ya que era un simple campesino, que no parecía tener nada de extraordinario. Intrigado, el rey le preguntó cómo había hecho para lograr que su águila volara, a lo que el campesino le respondió: Yo simplemente le corté la rama.”

"Deja de pensar que no estás listo. Nadie se siente 100% listo cuando surge una oportunidad. Las oportunidades más grandes en la vida nos obligan a crecer más allá de nuestras zonas de confort, lo que significa que no nos sentiremos totalmente cómodos al principio."





miércoles, 1 de octubre de 2014

Lo que depende de uno.



Se han hecho públicas las plazas presupuestadas para el año 2015 para jueces y fiscales. Parece que el número máximo será de 100 plazas.


La verdad, la noticia me ha llegado como una bomba. Siempre me digo a mi misma que no debo confiar en rumores, ni estadísticas, que solamente son eso: dimes y diretes y números. Ni más, ni menos. Al final, tú eres el único dueño de tu estadística personal. Sin embargo, llegaban brotes verdes y raíces vigorosas partout, compis animados, preparadores bienintencionados, rumores de fuentes fiables, ... Todo apuntaba a que el número de plazas este año aumentaba y yo ya estaba dando palmas. Doscientas se decía (¡Tomaa!) peeeero no. Cierto es que ahora tienen que irse realizando todos los trámites parlamentarios e igual, con suerte, se logra aumentar el número a través de enmiendas (¡Ojalá!). Aún así, creo que me voy a ir haciendo a la idea de que van a ser 100 y si, por alguna casualidad, esto mejora, pues esa alegría que me llevo.

Tras el lloriqueo de turno (sí, me he quejado y tengo que poner a cero el contador de los días sin quejas jejeje ) he decidido que no iba a tirar el día de estudio por la borda y me he puesto manos a la obra para salvar la jornada. Ahora, que he terminado de estudiar, le he empezado a dar vueltas al tema de la opo y al factor-suerte-contexto-alineación planetaria-o-no-sé-cómo-llamarlo.

Me he dado cuenta de lo siguiente. Todo el que aprueba es un currante, un valiente, un campeón y se merece con creces esa plaza que se ha ganado él solito. Todo el que pasa al otro lado ha rellenado su test, ha pasado una nota de corte de escándalo y se ha plantado con una mano delante, otra detrás y todos sus conocimientos en la cabecita ante el Alto tribunal cantando como los ángeles. Innegable y merecidísimo. Sin embargo, creo que hay factores externos que marcan, que influyen o que incluso, en ciertos casos, determinan que estés dentro o fuera, que consigas tu sueño o no, que te cambie la vida o sigas en el circuito opositoril ¡Vaya! ¡Se dice pronto!

Cuando digo esto me refiero a mil circunstancias. Personalmente, he observado entre otras las siguientes:

-          La Oferta de Empleo Público, hay plazas o no y cuántas. Cotilleando un enlace del foro ves que en los últimos 4 años (2012, 2013, 2014 y 2015) han convocado una totalidad de 250 plazas mientras en 2011 convocaron 400 plazas para ese mismo año.  Creo que esto influye principalmente en la nota de corte del test puesto que la ratio en los orales se mantiene más o menos constante (que alguien me corrija si me equivoco, son apreciaciones mías jeje)

-          Los plazos generales entre examen y examen. No es lo mismo una convocatoria exprés con uno, dos o tres meses a lo sumo entre examen y examen que una convocatoria en condiciones de tiempo algo más asequible entre pruebas.

-          El orden para examinarte. Quienes se examinan en primer lugar tienen menos tiempo para preparar el segundo examen y algo más para preparar el tercero (si superan el anterior) mientras que quienes se examinan hacia el final tienen mucho más tiempo para el segundo examen pero andan mucho más pillados para los procesales.

-          Si sabes cuándo te va a tocar examinar o no. Si sabes cuándo te toca, seas de los primeros o de los últimos (este año los de la A y los de la Z) puedes organizar un poco más la planificación de estudio. Por el contrario, aquellos que están rozando el principio o el final de algún tribunal (por ejemplo este año los de la M) no saben si serán los primeros o los últimos en examinarse. Es decir, no saben cuánto tiempo tendrán entre el primer y el segundo examen en caso de aprobar el test y no podrán organizarse como debieran con estos plazos tan cortos.

-          Vivir en las sedes de examen o vivir en lugares más alejados como pueden ser las Islas canarias. No es lo mismo dormir en tu casa, repasar en tu hábitat los días anteriores a la prueba de fuego e ir al examen del tirón que pasarte 5 días en un hotel intentando repasar malamente con todos los apuntes que te puedan caber en la maleta.

-          Examinarte el día en que estás convocado o tirarte un par de días haciendo pasillo en el Supremo. En el primer caso, llegas algo más fresquito (todo lo fresquito que se puede llegar el día que te juegas todo y nada jejej). En el segundo, los nervios y el cansancio van aumentando según transcurre el tiempo de espera.

-          La buena mano con las fichas. Aquí, según mi opinión, el azar es vital. En mi caso, no me dio tiempo a repasar en condiciones todo el temario en una semana (fallo y responsabilidad únicamente mío, claro está) y podían pasar dos cosas: que sacase las fichas correspondientes a los temas recientes o que no sucediese tal milagro. En ese justo momento en el que sacaba las fichas de los maravillosos sacos de terciopelo rojo… Los tenía de corbata (hablando en plata). Sientes que todo tu futuro depende del de Ahí Arriba y que en ese punto poco puedes hacer. Estoy aquí escribiendo el blog en vez de tomándome unas cañas de celebración, así que os podéis imaginar el resultado de la extracción ;-)

-          Otros (y variados factores): problemas personales de última hora, si es lunes y el Tribunal está de mal café, si el Presi ha dormido bien esa noche o le han impedido pegar ojo unos vecinos juerguistas, si los vocales están satisfechos sexualmente, etc etc etc.

Tras examinar todo esto, te das cuenta de todo lo que NO DEPENDE DE TI en este proceso, de todas aquellas cosas que influyen, de esos detalles nimios que pueden cambiar tu futuro, pero también te das cuenta de que cuentas con un factor que pesa (o puede pesar si lo empleas bien) mucho más que todos los anteriores juntos: EL ESTUDIO QUE LLEVAS A TUS ESPALDAS. 

Cuanto más estudies, cuánto más machaques, cuánto mejor domines el temario, cuánto menos dudes, cuánto más repitas y repitas y vuelvas a repetir todo, menos influyen todos esos factores que no están en tus manos. Ese factor de importancia vital solo depende de ti, de las horas que inviertas, de los sacrificios diarios, de la concentración y las ganas que pongas en el empeño.  A mi juicio, la ecuación sería algo así:

-          A > preparación < influencia del azar
-          A < preparación > influencia del azar.

Dadas las noticias que han llegado, parece que la cosa va a mantenerse estable este año y no van a caernos las plazas del cielo. Esto se traduce básicamente en  que toca dejarse la piel (más aún todavía) para conseguir este sueño. Sí, está siendo duro, el camino está siendo largo y tortuoso y no parece que la cosa vaya a mejorar , al menos por el momento y sustancialmente. Nadie dijo que fuera a ser fácil conseguirlo. Lo que sí tengo claro, es que quiero que merezca la pena, que esto tiene que compensar y que el esfuerzo tiene que dar sus frutos. De corazón, creo que se puede conseguir. Ánimo, motivación, ganas ¡Y al toro!

¡Mucho ánimo a todos! ¡Se puede, seguro que se puede! :)