domingo, 19 de abril de 2015

Nota de corte: 79.



¡¡¡TOMAAAAAAA!!! ¡Lo conseguí! He pasado la nota de corte. Soy un pececillo muy escurridizo :)  Estoy muy muy muy feliz. Han sido unos días con muchos nervios y muchísima tensión pero ya han pasado (¡menos mal!). Al enterarme de la nota de corte solamente pude sentir alivio. ¡Por fin pude dormir tranquila esa noche sin pesadillas sobre si me voy a quedar calva! (con el pelazo que yo tengo jajaja).

Una vez pasado el primer asalto me encuentro en el mismo punto donde caí el año pasado y noto cierta sensación de nervios miedo pánico ante la posibilidad de volver a tropezar con el mismo obstáculo pero voy a lidiar con ello. A diferencia de la convocatoria pasada, este curso tengo mejores opciones para organizarme, cuento con la experiencia de haber desfilado ya en el Supremo y así no pagar la novatada y finalmente cargo con un año de estudio más a las espaldas (de algo tiene que servir ¿no?).

Una vez publicadas las listas, Frankie y yo hemos trazado el plan a seguir. ¡Hay que ir a muerte a por ello! Estoy muy muy muy motivada y tengo que intentarlo con todas mis fuerzas, dejarme la piel en esto. No quiero caer otra vez y tengo la oportunidad de poder cantar frente al Tribunal, de ponerme a prueba, de mejorar y de volver a enfrentarme a ello. 

 Creo que todo esto no es más (ni menos) que enfrentarme a mí misma: a mis miedos, a mi pereza, a mi falta de literalidad y de concentración, a los temas que no domino, a mis inseguridades, a las ganas de vaguear y a las de salir corriendo. Pero voy a ser fuerte. ¡Sí señor! Fuerza de voluntad y a por todas.

Quiero desde aquí dar mi más sincera enhorabuena a todos los compañeros que han pasado el primer obstáculo y mandar fuerza (mucha, muchísima) a aquellos que han tropezado con esta piedra.  Por desgracia, las cosas están muy complicadas en la oposición pero somos fuertes y paso a paso, podremos con ello.

¡Ánimo a todos con al semana!


miércoles, 15 de abril de 2015

Victorias y derrotas.



Hoy he estado pensando… No sé qué pasará con la nota de corte. No sé si pasaré o me quedaré atrapada en la red del test moviendo la colita como un pececito angustiado tratando de escapar de una muerte segura. Tras una noche increíble de ansiedad y pesadillas ante la posibilidad trágica de suspender y mi intención clara de abrir los sellos de los Jinetes del Apocalipsis en ese caso… Me he dado cuenta que aprobar no lo es todo en la vida, que las victorias y las derrotas son relativas  y que el “cómo hacer el camino hasta la meta” sí me importa.  

He abierto los ojos: no me vale llegar de cualquier manera a la plaza. Si consigo finalmente poner mi nombre en ella (esperemos que sí) quiero hacerlo con integridad y humildad. Sino no me vale.  No me vale si, para conseguirlo o por el trayecto, me he dedicado a clavarle el codo en las costillas y el dedo en el ojo al compañero. No me vale si me encuentro lloriqueando ante la posibilidad de caer en vez de afrontarlo con valentía y madurez. No me vale si estoy haciendo pagar a los que me rodean mis nervios o temores. No me vale si al conseguirlo descubro que soy una soberbia, que no tengo humanidad o que me alegro con la angustia ajena si con ello se eleva mi ego. No. No me da la gana. Solo quiero conseguirlo si todo este proceso me hace crecer y mejorar.

¿Y a qué viene esto?  A que tanto en los momentos de gloria como en las derrotas revela (descubre) uno su verdadera esencia. Quiero pasar los 3 obstáculos con toda mi alma pero si caigo en el camino (si caigo ahora) quiero aceptar mi responsabilidad, ver las bases y fundamentos de mis errores, recomponer poco a poco los trocitos de mi amor propio  y levantarme con los cimientos de la lección aprendida con la cabeza muy alta. Y así, decidir la hoja de ruta a seguir y continuar luchando como una leona.

Si por el contrario, pasase la primera prueba, no quiero alimentar mi ego con vanidad. No quiero sentirme “superior” a otros que,  por sus particulares circunstancias, han caído. No me gustaría terminar la oposición y darme cuenta un buen día, sin previo aviso, que me he convertido en una soberbia intelectual (o peor aún, no percatarme siquiera de ello). No quiero levantarme y sentir que me he convertido en una presuntuosa, ni creerme mejor que nadie por haber llegado a la meta.

Hace tiempo leí que “buscar el fracaso implica la soberbia de reconocerse en el éxito. Y es cierto. Ni por suspender el test me voy a convertir en un desecho intelectual ni por aprobarlo voy a convertirme en García de Enterría. Seré la misma en uno y otro caso y espero aprender en ambas situaciones de las circunstancias que se me plantean y apoyarme en ello para crecer como persona.  

Citando un compañero de fatigas y ya para concluir: "me gusta  ser crítico con las victorias al igual que no me afectan las derrotas... Son ambas unas impostoras.”

¡Mucho ánimo a todos! ¡Ya queda menos! :)
 

martes, 14 de abril de 2015

Test. C'est fini.



¡Ya está! Ya pasó. Para bien o para mal ya está hecho. No quería dejar de contaros cómo ha sido la experiencia, así que aquí va: TEST 2015. 


PRE: Como siempre, apuré hasta el último minuto para estudiar. No sé si será algo masoquista pero me gusta seguir estudiando antes del examen, me da  cierta tranquilidad. Después de tantos años conmigo misma sé que si  no estoy ocupada (haciendo algún descanso, al meterme en la cama, en general cuando dejo mi mente inactiva…) empiezan los nervios. Sin embargo, si estoy concentrada, estudiando bajo la presión del examen inminente, no me da tiempo a pensar en nada más. Así que, hasta que pude, seguí aferrada a los apuntes y evité, dentro de lo posible, empezar a hacer especulaciones del tipo: “¿y si va mal?”, “¿y si no apruebo?” “y si saco puntos negativos en el examen?”,… De todos modos, dejé el repaso de última hora reservado a temas que tengo muuuuy trillados, asegurándome que el repaso fuese rápido y bien para evitar miedo y ansiedad autoinfundados. De ese modo, siento cierta seguridad: “venga, te lo sabes, tiene que ir bien, has estudiado mucho”. 

Doy mucha importancia a la “alimentación del cerebro”: kilos de nueces, montones de plátanos, mucho pescado azul, docenas de huevos, cantidades ingentes de chocolate (ñaaammm) y litros y litros de café y té (sí, soy la loca de la cafeína jajaja). El día antes del examen no iba a ser menos, así que arrasé con las reservas de nueces del mundo e hice una cena ligera pero muy energética para estar al 120% en el examen. 

No hago test, no porque crea que no sea importante, sino porque nunca tengo tiempo suficiente y suelo optar por estudiar artículos y más artículos. No sé si será bueno o malo pero creo que, para mí, es más productivo. Igual es un suicidio opositoril pero es cuestión de economía temporal y me parece siempre más urgente memorizar que practicar. El año pasado me salió bien la jugada. A ver éste :S .

Creo que controlé bastante bien los nervios ese día, el trabajo de autocontrol para evitar la ansiedad durante todo este tiempo va dando sus frutos (¡Por fin! ¡Ya era hora! Jajajaja) aunque no pude evitar un par de gruñidos cuando algún miembro de mi familia se acercaba a mi espacio vital para “ver si seguía viva”. ¡Espero salir sin taras de la oposición! Una siempre tiene sus dudas. 

Ya el mismo día del examen abrí los ojos como un búho a las 6:00. Mira que quería dormir más horas para llegar despejada. Mira que no había puesto despertador hasta tarde a propósito. Pues nada, no hubo manera. Los ojos abiertos como platos a la misma hora de siempre. Mirando el techo y sin saber qué hacer. Los periodos de espera me ponen muy nerviosa,  dan margen a mi imaginación para empezar a elucubrar con hipótesis horribles, dan rienda suelta a lo más negativo de mi ser. Como esto ya me lo conozco (muy previsora) me había provisto de mi buen Código Penal a modo  de libro ligero de mesilla. Matadme tras leer esto, por favor. Estuve leyendo un ratito para hacer tiempo la Parte General “No hay pena que 100 años dure y demás”. No me puse con nada complicado porque quería evitar hacerme un lío de última hora con plazos, requisitos y demás. Solamente atenuantes, agravantes, tentativa,… Cosas que llevaba machacadas pero me mantenían ocupada para evitar pensar de más en ideas que no llevan a parte alguna más que al autoboicot. 

Después de leer un ratito, aproveché para ducharme, ponerme ropita cómoda y mona para el examen y desayunar: tostadita de jamón con aceite de oliva y un buen café. ¡Al lío!


DURANTE: No llegué prontísimo a la sede del examen porque no me gusta esperar. Siento ser repetitiva, pero de verdad, llevo muy mal los “periodos vacíos”, necesito estar ocupada cuando estoy nerviosa y estar rodeada de una multitud de personas con el mismo nivel de nerviosismo en el cuerpo no me ayuda nada. Un poquito de antelación basta. 

Empezaron a  “pasar lista” a las 10, dabas tu DNI, te sentabas en el sitio asignado y volvías a esperar. A algunos compañeros ya los conocía de vista de otros años y ese ratito estuvimos charlando. Afortunadamente, pasó todo muy deprisa y en nada llegaron las once. Momento en que te daban tu examen, leían las instrucciones y te permitían abrirlo para proceder a contestar.

Cada cual tendrá su método o manías para hacer los exámenes. El que le dé más seguridad o crea más conveniente. Yo lo hice así: 

 - Las preguntas las respondí por orden estricto: primero constitucional, después civil, penal concluyendo con los procesales.

- Decidí asignar un tiempo a cada bloque de 10 preguntas y las intenté dejar totalmente resueltas en la hoja de las preguntas, sin pasarlas a la plantilla. 10-12 minutos para cada bloque. Así controlaba el tiempo total. Con las prisas siempre tiendo a ponerme nerviosa y a hacer tonterías. Controlando el tiempo lo evitaba en cierto modo.  Dejé  unos 30 minutos de reserva para el final.

- Dentro de cada bloque, en cada pregunta, leía el enunciado hacía una especie de “verdadero/ falso” con cada una de las opciones. Había preguntas que no sabía con seguridad cuál era la correcta pero sí sabía con certeza que las demás opciones eran falsas, por descarte quedaba una.

- Dudando entre dos aposté por arriesgar porque la nota de corte con tan pocas plazas me la temía bastante alta. Supongo que si el corte fuese más bajo como en años de bonanza no arriesgaría pero visto lo visto…

- Cuando terminé de contestar cada bloque, tenía por delante unos 35 minutos de reserva. Volví al principio del examen y una por una, releí el enunciado de la pregunta con la respuesta que había marcado. Si no veía fallos iba marcando por orden las respuestas en la plantilla.


- Finalizada la “operación plantilla” comprobé varias muchas infinidad de veces no haber metido la gamba pasando las respuestas. Es fácil fastidiarla por prisas o nerviosismo y desde luego NO quería estropear todo un año por eso (en serio, es un miedo que me persigue, eso y que se estropee el cronómetro en pleno oral).


- Entregué.


- ¡¡¡Libre por fin!!! :) 


POST: A la salida encontré otros compis y casi todo el mundo salía con mejores sensaciones que el año pasado, lo que me hace temer una nota de corte bastante más elevada. No sé qué pensar la verdad, no sé si son impresiones mías o no. De todas formas espero que no sea altísima :S. Hasta que no salga el corte y me vea en la lista de aprobados no creo que desaparezca ni la intriga, ni la presión, ni la impaciencia. Y ya sabemos que la diferencia entre el APTO o NO APTO la ponen las 800-900 personas con nota más elevada en el examen. Veremos lo que pasa… ¡¡Cruzad los dedos por favor!! 



¡Os mando mucho ánimo a todos con la espera!


viernes, 3 de abril de 2015

Paso a paso.

                                     
                                      No lo pienses. 
                                         Sólo sigue.