miércoles, 20 de mayo de 2015

Taras.



Una vez que se va acercando (de manera inminente) la fecha del examen empiezan a brotar TARAS en mi. SIN REMEDIO. Este año principalmente tengo dos: el DESPISTE y la TORPEZA. 


El DESPISTE: me olvido toooodo lo que no tenga que ver con los apuntes, no me fijo en nada, vivo en mi mundo, en una especie de realidad paralela en la que sólo hay páginas subrayadas. Ayer, justo antes del cante, salí de casa bien equipada: cronómetro, carpeta, programa del BOE, móvil y…. ¡Sin llaves de casa! y ¡oye! ¡tan contenta! Ni me di cuenta de que se me habían olvidado hasta que volví de cantar. Claro, ahí ya me percaté (estuve rápida ¿eh? ) de que no podía entrar… :S Así que me pasé una hora mirando los apuntes-el cielo en la calle como un perrillo abandonado. De vez en cuando miraba con tristeza la puerta del garaje para ver si aparecía alguien en mi casa que pudiese abrir la puerta ¡Menos mal que no es invierno!  ;) . 

Hace una semana iba andando por la calle pensando en mis cosas (en el examen,¡cómo no!) y se me olvidó mirar el semáforo antes de atravesar un paso de cebra…   ¡Por poco me 
pilla un coche!  Lo peor, es que iba tan concentrada que ni me inmuté y se llevó más susto el pobre conductor que yo. La cara de pánico del señor ante la loca suicida no se me olvida en la vida… Jajaja ¡Qué lástima!


 Otra cosa muy común, ya habitual en fechas “normales” pero que se acentúa con la llegada del examen es mi tendencia a olvidar que estoy haciendo algo en la cocina. Por ejemplo: me levanto de la cama por la mañana, pongo a calentar la leche y una tostada y me voy a buscar unos apuntes peeero se me olvida que he dejado todo calentándose. ¿Resultado? Tostada calcinada, cocina manchada y con hedor a leche y pan quemado y mi padre chillando: ¡¡¿pero todos los días igual hija?!! ¡¡¿pero es que nunca aprendes?!!


La TORPEZA: mis manos son de mantequilla y son incapaces de sostener las cosas durante cierto tiempo. Rompo vasos, platos, tuppers de cristal,… Todo lo que pueda estar a mi alcance acaba hecho añicos. TODO lo que pille. Sin excepción. ¿Resultado? En casa no me dejan tocar nada de valor. De hecho, este fin de semana tengo comida familiar y mi madre ha prometido que voy a sentarme con mi prima Julita (mi prima Julita tiene 5 años) y  que nada de tocar las “copas buenas de mi abuela”, vasito de IKEA con Julita y a la mesa de los pequeños a comer.



Espero que esto se pase en algún momento, me gustaría que me echasen de casa ya con la plaza bajo el brazo para poder seguir en otra parte rompiendo cosas (las mías jaja)... Y vosotros, ¿tenéis alguna tara? ;)