miércoles, 13 de enero de 2016

Crecimiento.



Lo he dicho ya alguna vez, si hay algo que me ha dado la oposición (bueno, más bien que he logrado a base de darme cabezazos contra la pared en esta época) es a "regalarme" este periodo para luchar conmigo misma. Creo que una de las cosas más difíciles en la vida es lograr cierto grado de control sobre uno mismo, el ser tú queriendo ser quién eres, conociendo y aceptando tus fortalezas y tus debilidades intentando reforzar ambas (fortaleciendo aún más tus fortalezas y debilitando aún más tus puntos débiles. Vamos, conociendo tus capacidades, vaya, que me lío yo sola) . ¿AUTOESTIMA se llama?


Muchas veces me he quejado en casa de que por la vida de opositora estoy estancada (no trabajo, no tengo ingresos, no conozco gente nueva, llevo una rutina-rutinaria,...) y mi Madre, la Gran Sabia, siempre dice que es que los opositores crecemos hacia dentro, no hay cambios externos visibles ni evidentes pero lo cierto es que este periodo nos cambia, y mucho. A cada uno con lo suyo supongo. 


Hoy quería dejaron un regalito, hace mucho que lo leí por primera vez y de vez en cuando lo releo para no perder el Norte. 


Cuando me amé de verdad.  

"Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… AUTOESTIMA.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… AUTENTICIDAD.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… MADUREZ.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… RESPETO.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… AMOR HACIA UNO MISMO.

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… SIMPLICIDAD.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… HUMILDAD.

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… PLENITUD.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… SABER VIVIR!

No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas."


Charles Chaplin.



 

1 comentario:

  1. Carperista!! Es un texto de lo más inspirador :) Gracias por compartirlo.

    Justamente hace cosa de 1 mes comentaba con un amigo de esos de toda la vida, que me había dado cuenta hablando con la gente de que nosotros (los opositores) hemos madurado personalmente mucho más que los de nuestra edad que no tienen este "oficio" (salvo honrosas excepciones, claro). Y que en cambio, los de nuestra quinta habían adquirido una gran madurez social, en comparación con nosotros.

    ¿Qué es mejor?¿Qué es peor? No lo sé, creo que simplemente es. Y que lo que hoy no aprendamos (los unos y los otros) nos tocará hacerlo en otro momento, hasta que las "balanzas" se vuelvan a equilibrar.

    (Ay que rollo te acabo de echar jajaja) Un besote y a tope!!!

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