miércoles, 29 de marzo de 2017

Puntuaciones.



Puedo decir oficialmente que, ayer, 28 de marzo, terminé por fin la vuelta. Sí, exactamente un mes más tarde de lo que quería. Un desfase desastroso que no hace sino confirmar que realmente tengo mucho trabajo por delante para ir avanzando a un ritmo decente (recuperar mi ritmo y disciplina de hace tiempo). Aun así, estoy animada, porque creo que estoy encauzada y que la siguiente vuelta va a ir mejor y porque mentalmente estoy muy fuerte. 

Creo que debo hacer examen de conciencia con las líneas rojas, aunque más bien han sido rosas… Voy a puntuar del uno al diez porque si puntúo como “bien”, “regular” o “mal” siempre está todo “fatal” o “peor imposible”. Tiendo bastante a posicionarme en el blanco o en el negro y el gris me cuesta ubicarlo. Con una puntuación exacta puedo valorar más fácilmente. Las líneas rojas eran éstas: 

1: Tengo que estar a las 7 sentada frente a los apuntes. PUNTUACIÓN: 7. Casi todos los días menos un par de ellos estaba estudiando antes de las siete.

2: Tengo que apagar el móvil y encenderlo únicamente a la hora de comer y dormir. PUNTUACIÓN: 6. Por la mañana lo cumplía muy bien, apagaba el móvil y me ponía a estudiar pero por la tarde ya me despistaba más, leía mensajes, contestaba, perdía el tiempo,…

3: Por la tarde tengo que estar a las 3 y media sentada frente a los apuntes. PUNTUACIÓN: 3. Fatal, muchos días, hasta las 4 y media (es lamentable esa hora) no me sentaba a estudiar de nuevo. 

4: Tengo que hacer la cama todos los días (no sé por qué me tranquiliza ver la habitación recogida. ¿Me estaré volviendo loca?) PUNTUACIÓN: 8. El orden de mi habitación me sigue dando tranquilidad. Estudiar estando todo más o menos recogido me da cierta sensación de orden (la que no tengo en los horarios supongo).

5: Tengo que estar dormida como muy tarde a las 11 de la noche. Hay veces que alargo y alargo y son las dos de la mañana y aún no me he dormido y eso no puede ser porque además estudio mucho mejor por la mañana). PUNTUACIÓN: 7. Esto lo he cumplido muy bien. Me he acostado más o menos pronto y me he levantado también a la hora. 

Ahora quiero añadir una línea roja más: TENGO QUE HABER CUMPLIDO LOS OBJETIVOS DE ESTUDIO A LAS 2 del MEDIODÍA Y A LAS 8 DE LA TARDE. Vivo con una sensación de insatisfacción más o menos constante según los días por no hacer las cosas como sé que puedo hacerlas. No es una sensación agradable y me hace sentir realmente muy culpable ver que no doy lo mejor de mí (o ni siquiera un nivel aceptable). Creo que cumplir objetivos alcanzables puede darme cierto subidón de autoestima y una mayor motivación para ser más disciplinada. Cada día apuntaré mis objetivos de por la mañana y por la tarde y los tacharé después de cumplirlos. Ver los objetivos cumplidos seguro que mejora mi humor. 

Creo que también es importante que no me compare con nadie. Nunca me han gustado ese tipo de comparaciones, prefiero competir conmigo misma, que al final soy mi peor enemiga o mi mejor amiga, según los casos. Además, ahora mismo estoy en un estado físico en cuanto al estudio muy lamentable y si me fijo en el nivelazo que tienen algunos de mis amigos (disciplina férrea, horarios inamovibles, numero bestial de temas en el preparador,…) va a ser como si me comparo con un tenista profesional que está a punto de competir en Roland Garros estando yo con una muñeca rota y un esguince. Vamos, que me hundo en la miseria absoluta. Cuando yo estaba arriba no se me pasaba por la cabeza compararme con compañeros que iban mal, ¿por qué  fustigarme cuando cambian los papeles? Cada uno tiene sus circunstancias y, aunque parezcan cosas básicas para mí no lo han sido durante mucho tiempo. Por ejemplo: "ya ves, vaya tontería eso de acostarse pronto, ¿no? Cualquier opositor medio lo sabe y lo hace". Pues no, he pasado meses con una inexistencia de horarios brutal y recuperar la disciplina y el hábito me está costando muchísimo.   Esto lo cuento porque, la culpa, que es muy mala compañera, me ha llevado esta última semana en fijarme en una compañera que tengo de preparador, llamémosla Anita. Anita es genial, lleva un ritmo superbueno en el preparador y encima es muy simpática y muy buena compañera, la típica persona que siempre está dispuesta a ayudar. Da gusto estar con ella, la verdad. Pero  esta semana me he dedicado mentalmente a darme caña en plan “tía, fíjate en Anita, no estás a su nivel, lo estás haciendo fatal”, “Necesitas ponerte las pilas para llevar el ritmo de Anita”,… Y miles de comentarios mentales que resonaban en mi cabeza. Sí, ella está haciendo su trabajo, y creo que es muy bueno aprender de los mejores, pero sin darse latigazos mientras aprendes. No puedo pretender estar a su nivel cuando ella lleva un par de años a muy buen ritmo y yo llevo un año con un ritmo que da pena. Coger ideas, admirar su disciplina, aprender sus trucos: SÍ. Compararse a latigazos porque no estás al nivel: NO. No es constructivo y no se saca nada más que culpabilidad, que tiende a paralizarme. Tengo muchísimo trabajo por delante y muchas cosas que mejorar pero me voy a comparar sólo conmigo y me voy a superar sólo a mí. Y lo que pueda aprender de los demás, del preparador o en el camino, bienvenido sea pero sin olvidar mis circunstancias, despacito y con buena letra.

Mucho ánimo con el miércoles.

1 comentario:

  1. Poquito a poco verás como las cosas van saliendo mejor!! Yo siempre he sido más de objetivos de temas que de plazos, pero es cierto que cada uno se organiza como puede, y creo que lo vas haciendo mejor. Ánimo y suerte!

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